Claudio María Domínguez saltó a la fama cuando apenas era un chico, gracias al concurso televisivo Odol Pregunta, por el cual fue considerado un “niño prodigio”.
En una entrevista a la revista Psicología Positiva el propio Domínguez cuenta cómo fue esa experiencia.
“A los 3 años leía y escribía, y a los 6 años sabía seis idiomas.  A esa edad me anoté en Odol Pregunta, pero nunca respondían mis cartas. Así que a los 9 años fui a al programa y les dije ‘¿Por qué no le responden a un chico?’. Y ellos creían que los había estado cargando. Cuando vieron que yo era ese chico, me invitaron a participar. A la semana estaba contestando por un millón de pesos”. Ese episodio le cambió la vida de la noche a la mañana. “De ser una familia pobre, pudimos acceder a más viajes por el mundo que los ricos, a estudios, a cursos, a tesoros”.

El escritor y conductor de radio y televisión, que desde hace varios años dedica su vida a la búsqueda del camino espiritual, confesó cuándo comenzó su cambio interior.
“Fue cuando vi que para los 30 años había logrado todo un curriculum que dejaría contento a cualquiera mundanamente. Pero cuando vi que no era del todo feliz, no entendía por qué, si yo respondí muy bien a todo el septenio, a todo mi mandato mundano de lo que había que obtener y lograr, algo me estaba faltando. Entonces me dije: ‘Tiene que haber un cambio de timón’ y empecé a buscar, a leer”.
Claudio María Domínguez recordó que mientras trabajaba en Canal 9 le explicó a Alejandro Romay y a la gente que trabajaba con él que quería conocer y entrevistar a a la Madre Teresa, al Sai Baba, al Papa, al Dalai Lama, todos se rieron de él. “Yo sentí en mi corazón que si íbamos con mucha humildad, con la cámara al hombro y el micrófono diciéndole ‘déjeme respirar el aire que usted larga’ nos iban a terminar recibiendo. Y así fue”.